viernes 9 de mayo de 2008

Antes y después de la destrucción de Heilbronn


New York City, 22 de febrero de 1944.
Mi querido Karl:
Ya he podido hacer copias de las fotografías de las que te hablé en mi última carta y sobre las que mostraste tanto interés. Y tan lógico, como no podía ser menos. Te las envío no sin cierta ansiedad ante un posible extravío, no en vano esta carta debe cruzar todo el océano Atlántico, desde New York City hasta Barcelona, aunque los negativos queden bien guardados aquí y dispuestos si hiciera falta a convertirse otra vez en positivos para satisfacer tu curiosidad. Sin duda que las fotografías de nuestra amada ciudad te provocarán gratos y a la vez dolorosos recuerdos, como esa bella vista de la Plaza del Mercado, con el Ayuntamiento a la derecha y la Kaetchenhauss o Casa de Catalina a la izquierda. ¿Te acuerdas? Cuántas veces habremos cruzado esa plaza en el pasado. ¿Reconoces la Kaetchenhauss con su inconfundible balcón del piso superior? Sí, claro que lo reconoces, imagino que con mucha emoción. Han pasado tantas cosas desde entonces...