
Foto-09.
En Nigeria, hacia 1970, la gente posaba delante de las cámaras como se hacía también aquí hace muchos años, antes de que la saturación fotográfica dejara sin sentido el trabajo del fotógrafo profesional que dedicaba unos minutos a colocar las sillas en el escenario ideal, a situar sobre ellas a los retratados en un orden determinado, que se tomaba su tiempo estudiando el encuadre, las condiciones de la luz y la exposición requerida, que ordenaba a los sujetos la expresión de su mejor sonrisa antes de presionar sobre el obturador. Y la pose era todavía más forzada, o más deliberada, en las personas de más edad, como se aprecia perfectamente en este retrato. Ellas, más mayores que los hombres, exageran más sus poses, el gesto casi adusto en un rito que quizá no comprendían del todo, esa curiosa manera de ser absorbido por el ojo de cristal de la cámara y pasar a inmortalizarse sobre un pedazo de papel, allí, para siempre, expuestas a las miradas de los extraños en un país lejano, después de haber atravesado todo un continente. Algo mágico. Obsérvese la posición de las manos de las señoras, extendidas sobre sus piernas en un gesto muy rígido, y sus rostros, sobre todo el de la señora de la izquierda.
1 comentarios:
Hermosa reflexión. Qué curioso el afán de las señoras por mejorar el resultado. Decía Horacio: "ut pictura poesis" ("Como la pintura, así la poesía"). Tu blog le rinde homenaje.
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