sábado 10 de mayo de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-10.

Los cuatro personajes de la fotografía anterior siguen sobre sus sillas. Apenas han cambiado la posición, la expresión de sus caras. El fotógrafo ha ordenado la entrada en escena de siete personajes más, tres niños que ha colocado delante, cuatro jóvenes por detrás. Y los cuatro de las sillas sin variar un centímetro la posición, la pose, ni siquiera un cambio, por mínimo que sea, en sus expresiones series y circunspectas. Sobre todo las dos señoras. Sobre todo la señora de la izquierda. Como si contuviera no solo la respiración sino también sus pensamientos, la vida misma, en el momento del disparo. Esa vida en suspenso que pasa a ocupar el espacio de papel de la fotografía y que hace que los retratados, de alguna manera, sigan vivos. ¿Qué debía pensar en esos instantes? Quizá pensaba en Ismailia, a quien iba destinada la fotografía. Quizá no pensaba en nada y mantenía su cerebro como paralizado, igual que su cuerpo. Quizá es ahora cuando piensa, desde la fotografía, que le ha regalado un tiempo extra de existencia.

1 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Observo "tres estados" en la pose: los niños tienen cara o bien de asustados, o de enfadados; en la línea del centro hay seriedad y madurez; en cambio arriba, sobre todo en el centro y la derecha, dos jóvenes sonríen. ¿Cómo interpretarlo? Una propuesta: para los niños la foto es un misterio y quizás ha supuesto la interrupción de sus juegos; para los jóvenes que sonríen, un acto divertido; y para los mayores, una fotografía más en la que mostrar la dignidad de la familia.