Archivo de Julio 2009

Felipe de Oreja y Clemente.
Religioso español nacido en Santiago de Compostela en 1827 y muerto en Roma en 1900. Se le debe la obra Sacra Rituum, en donde defiende Oreja y Clemente tajantemente el uso exclusivo de cera de abeja para la confección de los dos cirios que se dedican al Santo Sacrificio. Sábese desde tiempo inmemorial de la utilización de sustancias bastardas con tales fines, como la llamada cera de palo de vaca, la cera de Conchinchina, incluso la cera roja teñida con minio y cinabrio, que Oreja y Clemente vehementemente rechaza. Según sus tesis, han de ser asimismo de cera de abeja el cirio pascual y el que se introduce en la pila bautismal cuando se bendice su agua en los oficios del Sábado Santo. Y así se hizo siempre hasta que por un abuso, achacable en gran parte al mercantilismo, fueron mezclándose materias extrañas a las ceras litúrgicas, cohonestándose este proceder por varias razones, entre ellas que aumentando el número de templos y solemnidades religiosas, presentábanse dificultades para el abastecimiento de cera de abejas, que es de producción limitada. Sin embargo, con respecto a los cirios empleados en la Santa Misa para iluminación, sus tesis son más tolerantes, ya que prescribe que conviene que sean de cera de abejas en proporción máxima o al menos notable, aun cuando establece una cantidad como mínima. Qué significan esas cantidades lo resuelve el mismo Oreja y Clemente convenientemente al señalar que corresponde a la mínima más del 60% de cera de abeja, a la notable al menos un 75% y a la máxima la pureza completa.
No Hay Comentarios »

Me llamaron Marcel Jouvet y el suceso más notable de mi vida fue sin duda alguna mi participación en la Primera Guerra Mundial del lado de nuestras fuerzas nacionales contra la invasión de los teutones. Sin embargo, no describiré los lances de las batallas, la camaradería entre los compañeros, la ola de patriotismo que inundó mi amada Francia en aquellos años, la solidaridad entre los compatriotas y el objetivo común de derrotar a los invasores, los sucesos de Verdún y de las otras grandes batallas. Prefiero aprovechar esta oportunidad para revelar la perfidia de los enemigos, su comportamiento deshonesto y anti caballeresco en el campo de batalla y fuera de él, la falta de moralidad de unas tropas sumidas en la intemperancia y la degradación, los inhumanos métodos de guerra empleados en los campos de batalla. Se trata de aprovechar el espacio que me brindan y hacer algo útil por la historia de Francia. Se trata de desaparecer como individuo para dar testimonio de unos sucesos que nunca más deberían repetirse.
No Hay Comentarios »

“Estas fotografías de la niña son todas hechas con exposición, por ser hechas en tiempo de la caída de la tarde. La niña en todas está movida. Adela está gordita, y el semblante que con estas fotografías aparece es tal como ella es al natural.
Adela Oliván de García y Hortensia. 1932. Panamá. Colón.”
Juan Francisco es quien anota las fotografías y quien las toma. Efectivamente, la niña aparece movida, como un espectro. Sesión vespertina. Cierta preocupación por los encuadres y escenarios, por los problemas de exposición. A Juan Francisco le interesaba la fotografía, además de que era el instrumento ideal para hacer partícipes de su vida de emigrante a sus parientes en Barcelona. Es posible que de cada sesión fotográfica se mandaran copias a las familias, además de las que engrosan el álbum familiar. En aquellos años, allá por 1930, comenzó el dilatado proceso de vulgarización de las técnicas fotográficas, tan corrientes hoy en día. Entonces, todo era más novedoso, se comenzaban a coleccionar los primeros álbumes. Hasta entonces, las fotos se hacían en los estudios de los profesionales y requerían otra actitud, una pose, una ceremonia. Cuando la cámara salió a la calle y empezó a registrar la vida cotidiana, incluso de personajes ajenos al fotógrafo, los que pasaban por allí, el signo de los tiempos comenzó a cambiar. Es como si la vida fuera perdiendo misterio, como si los recuerdos, reforzados por las instantáneas, fueran más banales, como si no hiciera falta ejercitar tanto la memoria. La foto documenta el tiempo, la imagen desplaza a las palabras. Echar un vistazo al propio álbum sustituye a una larga y agotadora sesión de introspección. Es más fácil, más dinámico, también más banal y superficial.
No Hay Comentarios »

Iglesia del Emperador Guillermo. Construida entre 1891 y 1895 en homenaje al emperador o káiser Guillermo I, en estilo neorrománico. La iglesia quedó seriamente afectada en uno de los bombardeos de 1943, como se ve en la imagen inferior, y se decidió conservar solamente la torre occidental como recuerdo de los años dramáticos que habían transcurrido entre 1933 y 1945. La nueva iglesia la construyó Egon Eiermann y se inauguró en 1961. Los berlineses llaman a la antigua torre “la muela rota” o “el diente careado”.

No Hay Comentarios »

Teófilo Gareta Mendizábal.
Pedagogo nacido en San Sebastián en el año de 1806 y muerto en Madrid en 1873. Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, y en 1822, hallándose ya en Madrid, se alistó en la milicia nacional para defender la Constitución. Poco después entró como operario en una fábrica de guantes y en septiembre de 1824 se le condenó a diez años de presidio por considerársele autor de un delito político que no había cometido, siendo absuelto poco después. En 1828 comenzó a dedicarse a la enseñanza, abriendo un pequeño colegio en Galapagar, pasando después a Getafe. Allí introdujo la entonces novedad de organizar a sus alumnos como una compañía de la milicia nacional, conducta que después se imitó no solo en España, sino también en otras naciones de Europa. Al mismo tiempo estableció una serie de enseñanzas desconocidas hasta entonces, y que más adelante fueron incorporadas al bachillerato y adoptadas por todos los pedagogos del mundo, como la dactilografía, la taquigrafía y la paleografía. Al mismo tiempo publicaba gran número de obras dedicadas a la enseñanza, como Compendio de normas de urbanidad (traducido al bisayo panayano en Manila por Mariano Perfecto), El camino real hacia la virtud, La paleografía al alcance de todos, Miscelánea general y silabario de la buena lengua, etc. Tuvo tanto éxito con sus publicaciones que vióse obligado a fundar su propia editorial, hasta que, agobiado por el trabajo, traspasó el colegio al profesor Ramón Alcántara y el negocio editorial a su hijo Alberto. Hasta el final de sus días vivió en su feliz retiro madrileño.
No Hay Comentarios »

“Adela Oliván de García y Hortensiaa García Oliván. 1931. Panamá. Colón.”
Adela sostiene a Hortensiaa. Lleva vestido de flores, sortija, brazalete, medalla. Luce la sonrisa no natural de otras fotografías, el rostro cansado, la dolorosa recuperación después del parto. Quizá se le juntó todo a la vez, el matrimonio, la emigración, el viaje en vapor, quién sabe si el sexo y la concepción de su hija, el embarazo, la nueva vida en Colón, la casa, los vecinos, el parto… Las fechas coinciden. En la foto 1, a bordo del buque Magallanes, el 14 de febrero de 1931, día de los enamorados, el matrimonio está en luna de miel; más adelante, Hortensia nace el 6 de octubre de 1931; esta foto está tomada a finales de 1931. Quizá se quedó preñada en el camarote en el que hicieron la travesía. En todo caso, el nacimiento de Hortensia es un momento determinante en las vidas de la pareja. A los hijos se dedican la mayor parte de las fotos. La criatura empieza a crecer, los años van pasando. Hortensia, si vive, tendrá en la actualidad 78 años.
No Hay Comentarios »

Es verdad, de mí solo queda un leve rastro sobre la tierra, y es mi nombre esculpido sobre una lápida del cementerio de Dijon, Marcel Jouvet, 13 de abril de 1881, 29 de enero de 1934. Luego estarían las inscripciones en los registros, una para el nacimiento, otra para el matrimonio, y el nacimiento de mi hijo, y la muerte al final, pero estas huellas están más ocultas y resultan menos accesibles que mi tumba. Y luego las fotografías que ahora alguien ha rescatado de la destrucción, en una almoneda cualquiera, y que han dado pie a que me pidan este breve testimonio de mi vida, demasiado breve, solamente una docena de párrafos. No hablaré, entonces, de mi vida cotidiana, de la que fue mi mujer, del que fue mi hijo y que también ha muerto ya, en 2009. Estos detalles pertenecen a la infrahistoria y son idénticos a los de otros millones de seres que han vivido, que viven ahora, por lo que no es difícil imaginárselos. Prefiero hablar de mi participación en la Primera Guerra Mundial, porque yo estuve allí y luché contra los desalmados boches.

Me llamaron Marcel Jouvet y el suceso más notable de mi vida fue sin duda alguna mi participación en la Primera Guerra Mundial del lado de nuestras fuerzas nacionales contra la invasión de los teutones. Sin embargo, no describiré los lances de las batallas, la camaradería entre los compañeros, la ola de patriotismo que inundó mi amada Francia en aquellos años, la solidaridad entre los compatriotas y el objetivo común de derrotar a los invasores, los sucesos de Verdún y de las otras grandes batallas. Prefiero aprovechar esta oportunidad para revelar la perfidia de los enemigos, su comportamiento deshonesto y anti caballeresco en el campo de batalla y fuera de él, la falta de moralidad de unas tropas sumidas en la intemperancia y la degradación, los inhumanos métodos de guerra empleados en los campos de batalla. Se trata de aprovechar el espacio que me brindan y hacer algo útil por la historia de Francia. Se trata de desaparecer como individuo para dar testimonio de unos sucesos que nunca más deberían repetirse.

Uno de los sucesos más conocidos fue la utilización de la guerra química, por primera vez de forma masiva en los campos de batalla, por parte de nuestros enemigos. Recuerdo muy bien las acciones de soldados alemanes provistos de fumigadores que cargaban de una mezcla de bencina y esencia de petróleo con la que regaban los edificios destinados a ser destruidos, solamente para provocar mayor devastación. O el empleo de hidrógeno fosforado líquido y de dimetilfosfina, que se inflamaban espontáneamente al contacto con el aire, para preparar los asaltos a nuestras trincheras. Y la no menos salvaje y antinatural utilización de gases asfixiantes, deletéreos y lacrimógenos en batalla, como el gas mostaza, que tenían el aspecto de nubes o neblinas, como yo mismo pude comprobar, y que luego fueron utilizados también en proyectiles asfixiantes con forma de granadas de mano. O el envenenamiento de pozos de agua destinados al consumo humano cuando las tropas teutonas se batían en retirada. Es, quizá, el lado más conocido de la perfidia, pero no el único.
No Hay Comentarios »

Puerta de Brandenburgo. Inaugurada en 1791, obra de Langhans, debía simbolizar el triunfo de la paz y no el de las armas. En 1795 se coronó el monumento con la estatua de cobre de la Cuadriga de 5,5 metros de altura, que representa a la diosa de la paz, Eirene. Esta estatua se la apropió Napoleón y estuvo en París entre 1806 y 1814. Lo que ahora se ve es una copia hecha en Berlín Este en 1969, ya que el original quedó en su mayor parte destruido en la Segunda Guerra Mundial, como se ve en la foto inferior. La Branderburguer Tor Fue el símbolo de la división de Berlín durante la guerra fría y escenario principal de los sucesos de noviembre de 1989, cuando se derrumbó el régimen comunista de la RDA y comenzó la demolición del muro.

No Hay Comentarios »

“Adela Oliván de García. 1931. Colón.”
La señora de García está sentada sobre la misma mecedora que ocupaba su marido en la foto anterior. Han intercambiado puesto y función de fotógrafo. Parece una vivienda de apartamentos. Adela sonríe forzadamente o sin naturalidad. Está embarazada de su primera hija, se le nota el bulto en el vientre, sobre el que enlaza las manos. Lleva reloj de pulsera, brazalete, medalla en cadena. Cambia el modelo de traje y los zapatos en las fotos. Un nivel de vida alto, en consonancia con el país de acogida, Panamá, próspera república en las esfera de influencia de los EEUU (multinacionales, Canal, ferrocarril…). Quizá el origen de la pareja fue modesto, nadie emigra por gusto. La colocación de Juan Francisco en Panamá quiere decir que no tenía nada mejor en España o al menos que le tentaron los altos salarios de la zona, alentado quizá por la idea del retorno una vez acumulado el suficiente capital. Y puede que las circunstancias les impidieran regresar cuando pretendían, debido a la Guerra Civil y a la Segunda Guerra Mundial, ya que el retorno se verificará hacia 1946. La estancia se prolongó y allí nacieron los tres hijos del matrimonio.
No Hay Comentarios »

La magia en el bosque.
Según Parecelso, los espíritus de las plantas serían las dríadas, hamadríadas, los silvanos, los faunos; los dusii de San Agustín, las hadas de la Edad Media, los Doire Oigh de los galos, los Grove Maidens de los irlandeses. Paracelso da el nombre de silvestres a los habitantes de los bosques, y ninfas a los de las plantas acuáticas. Son los seres elementales, habitantes del plano astral que aspiran a elevarse hasta la condición humana, dotados de una inteligencia instintiva. Pueden producir curas y visiones sorprendentes. Este mundo astral tiene por nombre para los vegetales Leffas, según Paracelso, y combinado con su fuerza vital constituye el Ens primum, que posee las más altas propiedades curativas. Éste es el objeto de la Palingenesia o renacimiento de los seres, en este caso las plantas. El simbolismo vegetal se halla extensamente expuesto en los libros sagrados: el árbol de la ciencia del bien y del mal y el árbol vivificador del jardín del Edén, en la Biblia; el árbol de Sephiroth de la Kábala; el Aswatta, o higuera sagrada; el Haonna de los mazdeístas; el Zampoun del Tibet; el Iggradsil, el roble de los antiguos Celtas, o Yggdrasil, árbol del mundo del que brotaba la mágica hidromiel de la sabiduría, mencionado en la mitología noruega; el “árbol del mundo” o “árbol de la vida” del folclore siberiano, identificado como un abedul… Es por eso que la admiración por ciertos árboles monumentales, ancianos, de porte magnífico, sería una especie de neopaganismo, pero despojado de supersticiones y excesos, fruto de la observación de hombres que normalmente viven en entornos urbanos.
No Hay Comentarios »
|