Volcán Irazú, Costa Rica, junio de 1939. Restaurant Casa Robert. Adela de García. Niñas Hortensia y Pilar García. Srta. Fernanda Bernabé.
El grupo posa ante el edificio. Sobre la puerta principal, un cartel muy simple, con letras negras sobre fondo blanco, con la palabra “Restaurant”. A la izquierda del encuadre, se ven de espaldas a una mujer con vestido blanco y a una niña también de blanco. El detalle insignificante. Ni el mismo fotógrafo fue consciente de que captaba esa escena sin importancia, una madre con su hija caminando junto a la fachada lateral de un restaurante cercano al volcán Irazú, en Costa Rica, en junio de 1939, la conversación banal, la hierba que pisaban. Microinstante ínfimo de la existencia de unos seres anónimos y ahora también fallecidos. Gente muerta, recuerdos inexistentes. Pero quizá acababa de ocurrir algo trascendente. Adoptar el papel de los retratados por azar y convertir ese momento en apariencia anodino en la clave de la existencia.

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