Sí, es verdad, puedo jurarlo, puedo apostar la muerte que me queda por morir, me lo puedo jugar todo, aquel viaje sigue transcurriendo, seguirá transcurriendo eternamente, aquellos cuerpos, como el mío o el de Laura, siguen entregados a sus quehaceres, unos siguen trabajando, otros comiendo, otros bebiendo, otros viajando, otros sufriendo, o dando de mamar a sus hijos, o curando sus heridas, o mostrando la desnudez, siguen y siguen, siempre, como si cada instante de la historia de la humanidad continuara para siempre, cada segundo El Segundo, cada instante El Instante, cada vida La Vida, cada cuerpo El Cuerpo, cada muerte La Muerte. Estas fotografías dan fe de ello. ¿No es verdad? En ellas, el niño que corre sigue corriendo, la muchacha que sonríe sigue sonriendo, el mendigo que pide sigue pidiendo, el flautista toca su instrumento eternamente, la gente que camina y tiene el pie en el aire sigue caminando, el pie siempre en el aire.

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