El lago ya lo dice la palabra es todo belleza, luz, color y el agua azul siempre limpia y transparente… No creo que Suiza tenga nada mejor ya de lo que hemos visto. Tiene una carretera que da la vuelta a todo el lago que es inmenso. En su trayecto los camineros (que les llamamos aquí) tienen el trabajo de limpiar siempre la carretera de todo, incluso de las hojas muertas de los árboles, ya que sus lados son verdaderos jardines de flores durante todo el trayecto de tantos kilómetros. Hay sitios de naranjas y limones que dan un colorido especial además de que calman la sed del viajante aunque este vaya en coche. Lástima que este año con las heladas tan tremendas del invierno no han valido nada ni naranjas ni limones. Los limones le hubieran ido muy bien a Flora, pero qué se le va a hacer si no hay, y los pocos que se ven, arrugados y carísimos que no merece la pena ni pensarlo. De todas formas hermoso el lago y creo que todos ellos los de la Italia, porque el agua, como el verde de sus follajes y el color fuerte de sus casas y sus tejados rojos, y sus flores de mil colores, son para la vista un sedante, un espejismo de belleza y una oración a la creación hermosa de todo ello…

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