Y yo sigo vivo a la vez que muerto, sigo muriendo sin parar, a cada segundo o como quiera que se llame el tiempo, sigo muriendo y viviendo. Es verdad que no salgo en las fotografías y que nunca sabréis qué aspecto tenía, pero es igual. Yo soy ese mendigo tirado en el suelo y apoyado en la pared, uno cualquiera, uno de los millones de hindúes que había en la India, uno de los millones de humanos que había en la Tierra. Que hay. Yo soy tú. Mi yo muerto es tu estar vivo. Harás un viaje a la India alguna vez, tomarás fotos de los cuerpos, morirás alguna vez. Entonces, ojalá que alguien te de la oportunidad de hablar, aunque solo sea una vez, desde la muerte. Ojalá. O puede que te sirva esta oportunidad que me dan a mí, puede que mis palabras sea suficientes para todos los muertos que no pueden hablar pero lo desearían, para todos los vivos que morirán y que también desearán hablar desde la muerte. Puede que entonces estas palabras nos sirvan a todos. Como un milagro.

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No sé si era exactamente tu próposito, pero esta ultima entrada del viaje a la India es como una celebración de la vida. El médico sigue vivo. Vive a través de las fotos que tomó en la India.
Así es, Loren, de hecho últimamente me pasa con todas las fotos antiguas que miro, que me siento identificado totalmente con esas personas muertas, me siento como si fuera ellos mismos, como si siguieran vivos en mí, no en vano la experiencia vital de ellos, ya pasada, debió ser tan similar a la mía, ahora, y de alguna manera me hermano con ellos, cuestión de humanidad, en un anticipo de mi propia muerte, que me gustaría que otros compartiran de alguna manera. La cadena metabólica.