Foto-biografías
Prólogo.
A partir de ahora, irán saliendo en este blog las que llamo Fotobiografías, que servirán de contrapunto humorístico a otras series como la de Ismailia Saka. Las Fotobiografías están basadas en Carte de visite, fotografías sobre papel de 10 por 6 centímetros que inventó el fotógrafo francés Disdéri hacia 1854 y que se popularizaron rápidamente en Europa y Estados Unidos. Su época de esplendor alcanza de 1860 a 1890 y eran muy comunes, acostumbrando la gente a regalar retratos suyos a la familia y amistades. Esos retratos me han dado pie a imaginar la vida de esas personas, siempre en clave humor y haciendo uso de un lenguaje arcaizante y alambicado, tan propio del siglo XIX.

Consuelo Álvarez de Garmendia.
Trátase de la única fotografía que se conserva de la célebre Consuelo Álvarez de Garmendia sin barba, a la edad de 9 años, retratada en torno a 1883, antes de alcanzar la pubertad y de producirse el cambio hormonal que tanto le favorecería. Consuelo Álvarez de Garmendia, conocida en el mundo del espectáculo como “la barbilinda”, fue sin duda alguna la más célebre mujer barbuda de principios del siglo XX. Actuó en los principales circos ambulantes y teatros de la época, haciendo giras por los cinco continentes y amasando una fortuna sin parangón. Entre las mujeres barbudas fue sin duda la más hermosa, tanto es así que legiones de admiradores la seguían por todas las capitales del mundo. Contrajo matrimonio en cinco ocasiones y tuvo siete hijos, cuatro de los cuales fueron hembras aunque ninguna de ellas pudo continuar con el oficio materno al no haber heredado su rara peculiaridad.

Francisco Manuel de Vivanco y Rodriguez.
Médico español nacido de Santander el año 1834 y muerto en Madrid en 1896. Hijo a su vez de médico rural, consagró toda su vida al estudio de los temas más variados de medicina, debiéndosele la publicación, entre otras, de las siguientes obras: Tratado sobre la idiotez y el cretinismo (Santander, 1878), Del infanticidio (Bilbao, 1881), Tratado del delirio (Madrid, 1885), Lecciones sobre epidemias e higiene pública (Madrid, 1889), etc. En los últimos años de su vida quedó ciego, a pesar de lo cual continuó publicando obras de medicina, que dictaba a una hija suya muda, penosas circunstancias que nada obstaron al progreso de su sabiduría. En el momento de su muerte exigió Vivanco y Rodríguez que se incinerara su cuerpo, siendo un pionero en el tema, que recomendó en su opúsculo Sobre los enterramientos prematuros (Madrid, 1894), en donde narra algunos casos célebres y documentados de personas enterradas en vida. Pero no fue posible cumplir sus deseos dadas las costumbres de la época y a pesar de la callada protesta y desesperación de su hija. Años después, cuando fueron a enterrar a la hija en el mismo sepulcro, nada extraño pudo apreciarse en la tapa de su ataúd que hiciera sospechar tan fatal desenlace.

Jose María de la Hoz y Guerra.
Obispo y naturalista español nacido en Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real) en 1835 y muerto en Ponferrada (León) el año 1896, diócesis de la que era titular en el momento de su óbito. Desde pequeño mostró afición a la historia natural, siendo legendaria su crueldad con los insectos, a quienes consideraba, además de objeto de estudio, criaturas de Satanás. Su afición a la entomología se avivó al trabar conocimiento con el director del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, señor Bolívar. Entre sus numerosas publicaciones merecen destacarse: Arácnidos de Pozuelo de Calatrava, una plaga (1866), Sinopsis de los histéridos de España, Portugal y Pirineos (1870), Consideraciones sobre una nota de Mr. Pic; contribución a la fauna coleopterológica de España y los males que causa en cosechas (1873), Cryptocephalus flavipes incubus (1882), etc.

Joaquín Nieto Lloret.
Filántropo español nacido en Albacete el 23 de marzo de 1839 y muerto en Lorca (Murcia) el 1 de julio de 1911. Fue el fundador de la obra admirable de caridad heroica llamada Colonia Sanatorio de San Francisco de Borja para leprosos de Lorca. Nieto Lloret, al ver con sus propios ojos el triste y misérrimo estado de los infelices leprosos, que tanto abundaban entonces en la región interior de Murcia, abandonados de todo el mundo, obligados a vivir en cuevas y separados de todo trato social, concibió el grandioso proyecto de crear, en sitio aislado, una colonia o sanatorio donde tales enfermos, y en especial los que gemían por el doble tormento de la lepra y la miseria, pudieran hallar albergue confortable, aire puro, alimentación reparadora, cuidados médicos, auxilio espiritual y hasta ocupaciones adecuadas. El sanatorio de Lorca se inauguró el 17 de enero de 1889 con cinco enfermos leprosos, número que fue creciendo conforme se construían los edificios y lo permitían los recursos. En esa loable institución no escaseaban los medios de solaz y esparcimiento, disponiendo de muchos juegos, banda de música y hasta un teatrito en el que los mismos enfermos representaban con frecuencia algunos dramitas para alegrar a sus compañeros de infortunio.

Isabel de Haro y Cebrián.
Concertista española, pionera en su época, nacida el 21 de octubre de 1856 en Madrid y muerta el 30 de abril de 1923 en París. Su especialidad, la llamada flauta eunuca, le llevó a los escenarios de medio mundo. Trátase de una flauta citada por primera vez por Mersenne en su obra Harmonie Universelle, y que consistía en un tubo abierto por uno de los extremos, donde terminaba en ancho pabellón, y cerrado en el otro por una membrana delgadísima y tensa sobre la que iba ajustada una caperuza movible, perforada en círculo. En dicha pieza y a corta distancia de la membrana había un orificio junto al cual emitía la voz el ejecutante. Puesta la membrana en vibración por la voz, producía sonidos especiales, en los que, conservándose el carácter de la voz humana, resultaba esta con un timbre diferente, de una dulzura y suavidad maravillosas. Debíase su nombre de flauta eunuca a que su sonido trémulo y atiplado se asemejaba a la voz de los evirati o castrados. Isabel de Haro y Cebrián fue célebre por haber tocado la flauta eunuca del Museo del Conservatorio de París, que se cree de tiempos de Enrique III de Francia, en una serie de conciertos memorables.

Rodolfo Villalta y Gredos.
Mecánico español nacido el 13 de octubre de 1844 en Trujillo, Cáceres, y muerto el 21 de enero de 1915 en Barcelona. Aprendió su especialidad en la Escuela Politécnica de Madrid, estableciéndose en Barcelona hacia el año 1869. Ocupado al principio en la construcción de micrómetros de cristal exactos, se especializó desde 1871 en la de materiales instrumentales y en el estudio de los cristales, y por instigación de Dalmau construyó el aparato universal cristalóptico y el goniómetro de reflexión con círculo horizontal, y por indicaciones de Berruezo, el primer microscopio mineralógico. En 1876 se encargó también Villalta de la casa Flaqué y Puigdoménech, que se ocupaba especialmente en la fabricación de instrumentos meteorológicos. En unión con Porteño construyó termómetros de gran precisión y en unión con Terol barómetros para objetivos científicos. Fabricó, además, aparatos registradores mecánicos y aparatos hidrotécnicos muy complicados. En 1882 construyó el célebre aparato micrómetro de secciones longitudinales y atrapador universal de círculo vertical, conservado hoy en día en el Museo de la Ciencia de Boston (Estados Unidos).

Francisco Antonio Iriarte y Guzmán.
Literato hispanoguatemalteco nacido en Santiago de los Caballeros en 1842 y muerto en Madrid en 1897. Fue capitán, jefe de policía y juez en su ciudad natal. Fue también regidor del ayuntamiento de Guatemala y desempeñó los empleos de alcalde mayor de Totonicapam y Sonsonate. Fue autor de la historia de Guatemala titulada Recordación florida, discurso historial y demostración natural, material, militar y política del reino de Guatemala, publicada en Madrid entre 1882 y 1883 por J. Zaragoza. El estilo de esta crónica es pedantesco, difuso y cansado; pero, aparte de esto, aporta noticias y datos curiosos para la historia de los conquistadores de Guatemala, aun cuando por haberse advertido errores y falsedades, la santa crítica se ve obligada a desconfiar de ellos. Cultivó también Iriarte y Guzmán la poesía, publicando Limosna poética; una descripción en verso de las fiestas de cumpleaños de Amadeo I de Saboya; y una Vida de Santa Teresa.

Leonor Mateo Sevilla, la panaderita.
Beldad vallisoletana nacida en 1841 y muerta por ahogamiento en 1903 en el naufragio del barco Gaspar Andrade. Su extraordinaria belleza fue inmortalizada por el pintor Casado del Alisal, a quien sirvió de modelo. Sin embargo, de su vida se tienen escasas noticias. Sábese que era hija de un panadero de Valladolid, y por esto se la llamó la panaderita. Su verdadero nombre era Leonor Mateo Sevilla. Cuéntase que Casado la vio un día mientras ella se bañaba los pies en el río Pisuerga, quedando el genial artista enamorado apasionadamente de la hermosa vallisoletana, y no tardó en ver correspondida su pasión. Desde entonces reprodujo Casado muchas veces con sus pinceles las facciones de su amante, a la que tomó de modelo plástico de sus figuras históricas en sus grandes concepciones pictóricas. En el retrato conservado en el Museo de Bellas Artes de Valladolid, según un crítico extremeño, “es de fisonomía llena de frescura pastoril, de formas ricas, de hermosura poderosa, incitante, lasciva, apasionada, hermosura que inquieta el ánimo y consume el cuerpo…”.

Jorge Forster y Pérez.
Viajero español de padre inglés nacido en Gijón en 1851 y muerto en Nagpoor (India) en 1882. Estuvo al servicio de la Compañía de Indias y emprendió, entre 1878 y 1880, un viaje desafortunado desde Calcuta a Rusia y España, pasando por el valle de Cachemira, donde contrajo la malaria, Afganistán, donde perdió la mano izquierda en combate, Herat, donde fue castrado por un extraño affaire con una nativa, el Khorassan, donde la mitad de su expedición le dejó abandonado, hasta el mar Caspio, que luego atravesó y donde sufrió naufragio. Enviado en embajada al país de los Mahrates en 1881, sorprendióle la muerte en 1882 en la ciudad de Nagpoor por picadura de serpiente. No obstante todo el infortunio y su corta vida, publicó Reporte sobre la mitología y las costumbres de los Mahrates, En el corazón de Afganistán, Animismo en Khorassan y Estudio comparado de las rutas de Oriente. Después de su muerte apareció la relación de sus viajes compilada por Inhiesta con el título Del empecinamiento o las virtudes del viajero (Madrid, 1885).

Aquiles Pinto Franco.
Ingeniero español nacido en La Coruña en 1823 y muerto en París en 1870. Cursó la carrera de Ingeniería en Madrid y pronto destacó entre sus coetáneos. Habiendo estudiado a fondo el tema de las fortificaciones, tanto de la escuela hispano holandesa en la obra Nueva fortificación, de Coëhorn, como de la francesa del Essai général de fortification, de Bousmard, el neoabaluartismo italiano y la alemana de los bastiones, a Pinto Franco se le deben los planos de la fortaleza inexpugnable que ultimó hacia 1865 y que trató de vender en las chancillerías de media Europa sin éxito. Su muerte se produjo en Belfort mientras observaba el conflicto francoprusiano de 1870 en su calidad de enviado del gobierno francés. Póstumamente se editó su Tratado y soluciones de la fortaleza inexpugnable (París, 1876) que sirvió de base posteriormente a Maginot para diseñar las defensas francesas ante la frontera con Alemania.

Gervasio Irigoyen de Martínez.
Médico español nacido y muerto en San Sebastián (1840-1913). Con su magna obra Teoría y praxis de los folículos pilosebáceos (San Sebastián, 1883) hizo una contribución esencial para el conocimiento y tratamiento de los forúnculos humanos, que él padeció toda su vida. Irigoyen descubrió que el causante de dicha afección es el estafilococo dorado en sus especies virulentas, que proceden de puntos variados. Descubrió que la inoculación podía hacerse de un individuo a otro o efectuarse en el mismo enfermo y que los cirujanos, practicantes y enfermeros sufrían con cierta frecuencia de forúnculos. Como circunstancias favorecientes de la infección forunculosa citó las causas de irritación local, como ocurría con la maceración de la piel (lavanderas), roces (jinetes), presiones (gimnastas), ulceraciones (vejigatorios). Señaló asimismo las regiones de asiento predilecto de los forúnculos, como la cara, nuca, antebrazos, nalgas y piernas. Sin embargo, descubrió que solo en casos extremos hay un desenlace funesto acarreado con las complicaciones como el ántrax, la septicemia o la flebitis de los senos craneales.

Catalina Mallofré y Génova.
Literata española nacida en Besalú (Gerona) en 1846 y muerta en Barcelona en 1905 a quien se le debe la obra Tratado del Purgatorio (Barcelona, 1887) en la que hace una descripción detallada, la más completa hasta la fecha, de las penas que han de sufrir las almas en el Purgatorio, entre las que ella señala: la pena de daño, que consiste en la privación temporal o dilación de la Bienaventuranza; la pena de tristeza producida en el alma por dicha privación; la pena de sentido o dolor causado por algún agente externo, a semejanza del dolor sensible que ahora acá experimentamos producido por los objetos que obran sobre nuestros sentidos, y que se causa por fuego material verdadero, aunque añade la autora que esto no es dogma de fe. En todo caso, como expone Mallofré y Génova, “la menor de estas penas excede a la mayor de esta vida”.

David Purroy Oliván.
Bienhechor español nacido en Huesca el año 1821 y muerto en Lisboa el año 1887. Era hijo de pastor de ovejas, actividad a la que consagró los primeros años de su vida y que le permitió reflexionar sobre el rumbo que debía conferir a su destino. Es por ello que pronto abandonó ocupación y hogar, habiendo viajado por América y África, hasta las minas de oro de la Tanganica. Posteriormente, fijó su residencia en Lisboa, dedicado ya al comercio de joyería, que tantas alegrías le daría. Habiendo reunido una gran fortuna en dicho comercio y siendo soltero convencido, destinó casi enteramente el beneficio de su industriosa actividad a su ciudad natal, pues legó a Huesca la cifra de 4.500.000 escudos portugueses, la mitad de los cuales debía emplearse en obras de beneficencia y el resto al embellecimiento de la población. El municipio altoaragonés, en agradecimiento respetuoso al buen ciudadano, acordó que fuesen destinados quince días de luto a su memoria. Un hospital civil, fundado en Huesca a consecuencia del legado, tiene en la fachada esta inscripción: Civis pauperibus. Cerca del parque central se erigió en 1891 una estatua en memoria de Purroy.

Pilar Purtella y Aliaga.
Escultora española nacida en Barcelona el año 1848 y muerta en Venecia en 1883. Hizo sus estudios en las clases de la Lonja de dicha ciudad y en 1879 expuso un notable barro cocido que llamó mucho la atención y fue inmediatamente adquirido. Después produjo una serie de obras decorativas en barro del mayor gusto, así como bajorrelieves, bustos, cabezas, etc, recomendables por el buen gusto y correcta ejecución, que Purtella y Aliaga vendía muy bien y con mucha rapidez. Fue proverbial en la Barcelona finisecular su fama de artista de moda, que comprometía todas sus obras una vez que las concebía, y cuyas piezas eran ambicionadas por los más afamados coleccionistas e inclusive buena parte de los más importantes museos de Europa y América. Su muerte en Venecia, en circunstancias nunca aclaradas, supuso el fin prematuro de su carrera y una desgracia para las Artes, que perdieron con ella a uno de los más firmes valores de la época.
Manuel Puyol Dávila.
Militar nacido en Écija (Sevilla) en 1845 y muerto en La Habana en 1883. Cuando estalló la insurrección de Yara marchó a Cuba con el grado de teniente. Fue ayudante del brigada Suances, con quien se halló en varios hechos de armas, entre ellos en un reñido encuentro con las fuerzas de Pueyo, general de los sublevados cubanos, en el cual fue herido Puyol Dávila. En noviembre de 1879 fue nombrado jefe de columna en el departamento de Guantánamo, en cuyo territorio tuvo lugar, a fines de marzo de 1880, su gloriosa resistencia, llevada a cabo heroicamente en la Loma de la Doncella, combatiendo durante tres días contra el enemigo al frente de una pequeña columna de 162 hombres, faltos de víveres, de municiones y hasta de agua con que aplacar la sed, habiendo perecido muchos de sus soldados. Por todo ello se le otorgó la cruz laureada de San Fernando, como también al soldado Julián Cueva Ulloa por haberse prestado voluntariamente a ir a Río Seco para dar aviso al jefe de las tropas allí acantonadas de la precaria situación de la columna. Desgraciadamente, este heroico soldado murióse de manera absurda al atragantarse con un corcho de ron en La Habana en 1883.
Marcos de Capellades y Casado.
Orientalista nacido y muerto en Barcelona (1823-1892). Dotado de una memoria prodigiosa, adquirió una extraordinaria variedad de conocimientos y siguió los cursos de árabe de la Universidad de Barcelona de Silvestre Clúa, licenciándose en poco tiempo. En 1847 fue nombrado profesor de literatura griega de la universidad de Salamanca, pasando en 1852 a la cátedra de hebreo de la universidad de Santiago de Compostela y en 1859 a la de persa de la de Madrid, puestos que desempeñó con agrado y competencia. Desde 1858 pertenece a la Academia de Inscripciones. Fue el primero en demostrar la identidad del copto con el antiguo egipcio y reunió una magnífica biblioteca de más de 45.000 volúmenes y numerosos manuscritos árabes. Se aseguraba que muchos de ellos los sabía de memoria, por lo que a su muerte, acaecida en Barcelona en 1892, fue extraído su cerebro mediante trepanación, debiéndose la exitosa tarea al cirujano Retuerta. Actualmente se expone en el Paraninfo de la Universidad de la ciudad condal. Tradujo la Historia de los sultanes mamelucos, de Makziri, la Historia de los mogoles de Persia, de Rachid-Eddin y dio una edición de los Prologómenos, de Ibn-khaldum.
Josefa María Quer Ibern.
Religiosa de precoz vocación llamada “la niña monja”, nacida y muerta en Reus (1859-1936). Ingresó en el convento de las Madres Carmelitas descalzas de su ciudad natal a la temprana edad de 8 años, tomando en el Claustro el nombre de María del Espíritu Santo. En 1868 vio asaltado y profanado por las turbas el convento de su residencia, salvándose de la violación junto a otras dos religiosas casi milagrosamente y refugiándose en Francia. En 1871 regresó a España, volviendo a morar en su convento de Reus, en donde, por sus virtudes y prudencia, fue elegida prelada. En 1877 las turbas enfurecidas allanaron el convento por segunda vez, refugiándose esta vez en Tarragona. De vuelta a Reus se dedicó a las obras de caridad como rectora del convento, por tercera vez asaltado en 1890, circunstancia que le hizo refugiarse en Valencia. Sin embargo, volvió llena de pundonor a su tierra natal, donde llevó una vida consagrada a la oración, hasta que en 1936 una vez más las turbas penetraron violentamente en el convento, momento en que fue sometida a tormento y violación falleciendo a resultas de todo ello a la edad de 77 años.
Ana María Qiñónez y Navarro.
Actriz nacida en Alcalá de Guadaira (Sevilla) en 1832 y muerta en Madrid en 1933. Debutó en el teatro en papeles trágicos, pero luego conoció que no eran estos los que más se adaptaban a sus disposiciones artísticas y anímicas, y desempeñó otros, como los de doncella, ama de llaves y camarera, en los que rayó a gran altura, tanto que dícese no ha sido superada hasta la actualidad. Dotada de una rara belleza, de una expresión que encandilaba a quienes a ella se acercaban y de mucho ingenio, fue amante del político Manuel Ruiz Zorrilla, quien la retiró de los escenarios y con quien se dijo que se había casado secretamente. La protección de tan elevado personaje le hizo obtener una pensión del presupuesto real y alojamiento en el palacio de Aranjuez, que conservó más de sesenta años y en donde era visitada por la más alta nobleza y el mundo de la política, lo que dio lugar a no pocos chascarrillos. Murió cuando pasaba de los cien años. Muy aficionada a la música, componía e interpretaba motetes de gran belleza que, sin embargo, han caído en el más profundo olvido.
Eclesiástico y filántropo nacido en Nájera (Logroño) en 1840 y muerto en Madrid en 1891. Distinguióse por sus innumerables obras de caridad, de las que era pródigo. Mientras fue rector del hospital de la Latina en Madrid, eran tales sus cuidados y atenciones con los enfermos, que personas bien acomodadas e incluso nobles solicitaban la entrada en aquel benéfico establecimiento pagando una pensión, aunque esto supusiérales el contacto y la convivencia con los menesterosos y los infecciosos, inconvenientes que suplía con creces el buen hacer de Tobella y Luzón. Más tarde fundó una congregación para socorrer a los clérigos pobres que pasasen por la corte, que eran muchos y sin ningún tipo de recurso, y que también gozó de gran fama, atrayendo a otras personas que se hacían pasar por clérigos para disfrutar de su hospitalidad. También fundó la Congregación de San Pedro de sacerdotes naturales de Madrid, y fue Nuncio Apostólico del Santo Oficio. Escribió un Elogio de la filantropía (Madrid, 1880) y un Manual de cualidades del buen filántropo y de los usos que debe observar cualquier establecimiento de socorro mutuo (Madrid, 1883), que ha sido considerado como obra pionera del arte del hospedaje y Biblia de todos aquellos que se han dedicado a dicho oficio.
Antonio María Calvo y Aristeguieta.
Fiscal de gran rigurosidad apodado en el mundo de los Tribunales el cruel, hijo de Calvo Zorrilla, nacido y muerto en Madrid (1839-1915). En 1860 obtuvo por premio extraordinario el título de licenciado en derecho, alcanzando el grado de doctor, hablándose en los círculos estudiantiles de la época de su proverbial memoria y dedicación, amén de su rigurosidad. En 1864 fue nombrado teniente fiscal del Consejo de Estado. En 1870 fue nombrado Calvo y Aristeguieta teniente fiscal de la Audiencia de Madrid. Desde este último cargo intervino en casi todas las causas célebres, habiendo mantenido la acusación en la causa contra Cecilia Aznar por asesinato de don Manuel Pastor, y en la del hundimiento del Tercer Depósito. Más tarde, y a raíz del atentado contra SS. MM. los reyes don Alfonso y doña Victoria Eugenia el día de su boda, escribió un libro titulado Del anarquismo y su represión. Hombre riguroso y despiadado, dice de él Galvaniato, en sus Semblanzas jurídicas, que era “de una inteligencia sutil y robusta; es de los pocos escogidos que luchaban por la perfectibilidad de nuestras leyes.”
Lola Fuster Arnau.
Celebrada bailarina nacida en los alrededores de Valencia hacia 1840 y muerta en París en 1892. Recibió una excelente educación y comenzó su carrera teatral siendo una niña. Después se dedicó a la comedia y al canto y posteriormente se trasladó a Barcelona, donde fue contratada por la Ópera. De aquella época data la invención de la danza serpentina, que hizo rápidamente célebre a su autora y produjo una verdadera revolución en la coreografía por los giros endiablados y la sensualidad de las poses. Por espacio de muchos años la danza serpentina estuvo en boga en toda Europa, principalmente desde 1870 en los más afamados teatros de sus capitales, París, Viena, Moscú, Budapest, y bien pronto salió una verdadera nube de imitadoras de la Fuster, cuyo mérito principal no consistía solamente en los gestos y actitudes, tenidos por procaces en ciertos sectores conservadores, sino en las bellísimas combinaciones que obtenía de telas y luces. Con el título de La danza en mi vida (Madrid, 1890) publicó sus memorias, que prologó Pedro Antonio de Alarcón. Murió en París a la edad de 52 años cuando preparaba una nueva versión de su danza que había nombrado danza luciferina.
Sor Lucía de San José.
Venerable religiosa del monasterio de la Encarnación (Córdoba) muerta en olor de santidad en 1929. Apenas llegó a la pubertad pretendió su mano un caballero que frecuentaba la casa de sus padres, pero negóse la joven, y para mejor resistir, se refugiaba en un beaterio inmediato. Habiendo fallecido entretanto su madre, tomó el hábito de San Benito en el monasterio de la Encarnación. Desde entonces mostróse dechado de virtudes a las demás religiosas, sobre todo por su humildad y fervor en los ejercicios conventuales. Desempeñó con gran prudencia y rigor el cargo de portera. Era amante de la soledad y el retiro, y movida por un corazón compasivo, visitaba a las enfermas y se esmeraba en tratar a todos con caridad. Muy devota del Santísimo Sacramento, llegó a comulgar diariamente a pesar de las críticas y burlas de las demás, y sentía mucho que se pasase por delante del Sagrario sin hacer la debida reverencia. El Señor la probó durante los dos últimos años de su vida con la enfermedad de la gota. Asistió al coro hasta el día de su muerte, que fue el 26 de junio de 1929. En cuanto cundió la noticia por Córdoba, acudieron los fieles a venerar su cuerpo, haciendo demostraciones como si fuera una santa, y se cuentan de ella algunos prodigios. Reproducimos el único retrato conservado de Sor Lucía de San José cuando era niña, que se ha convertido en motivo de estampitas para fieles.
Marcos de Abad y Morillo.
Musicógrafo y polifacético nacido en Cofrentes (Valencia) en 1843 y muerto en Munich en 1904. Primeramente vivió en Valencia y luego trasladóse a la corte madrileña, donde hizo construir reproducciones de los instrumentos de música antiguos, y compuso también melodías a imitación de los modos hebreo y griego, pero el público acogió humorísticamente tales ensayos y Abad y Morillo hubo de salir de Madrid pasando entonces a Italia. Más tarde fue profesor del gimnasio de Génova, donde fue bibliotecario y director de las aduanas del puerto. Trasladóse a Francia en donde obtuvo el cargo de profesor del gimnasio de Tours, y hacia 1891 se dirigió a París para ofrecer al gobierno francés un barco de guerra que había inventado. No fue más afortunado en esta empresa que en las anteriores, e igualmente fracasó al ofrecer al gobierno inglés el texto hebreo, revisado por él, del Antiguo Testamento. Murió en Munich en la miseria y dejó varias obras, entre ellas Antiquae musicae auctores septem, De proportionibus musicis, De fabrica triremium y Opúsculos, todas ellas inéditas, aunque háblase del interés por recuperarlas.
Clotilde Bosch y Bisbal.
Arpista nacida en Santa Cruz de Tenerife en 1840 y desaparecida en torno a 1869 cerca de Madrid. Esta arpista tinerfeña fue discípula aventajada de su madre, doña Engracia de Bisbal, empezando a tocar su virginal instrumento de muy jovencita, dícese que a la edad de seis años, cosa que asombraba a sus coetáneos. Desde 1850 comenzó a realizar giras por los más afamados teatros de Europa y América, cosechando siempre un éxito sin precedentes, siempre en compañía de su instrumento, que nunca abandonó a pesar de que con el tiempo el susodicho íbase ajando y perdiendo sus cualidades originarias, lo que a Bosch y Bisbal parecía no importar, pues ella siempre lo cuidó como si formara parte de su anatomía. Tanto es así, que hubo de cesar en su rentable actividad por los problemas que le ocasionaba su instrumento, llegando su dueña a enfermar y a verse obligada a abandonar los escenarios. Pasó los últimos años de su vida en Madrid, olvidada del mundo del espectáculo, solo visitada por media docena de incondicionales amantes ellos también de sus respectivos instrumentos, hasta que desapareció sin dejar rastro, en compañía de su arpa, en el curso de una excursión por la sierra de Guadarrama, donde desde entonces se honra su memoria en el paraje llamado El arpa de Clotilde.
Avelino Batalla Chamorro.
Ingeniero y arquitecto naval nacido en Llanes, Asturias, el año 1834, y muerto prematuramente en Tetuán, en 1866. Desde su juventud había concebido el genial proyecto, antes que cualquier otro, de construir un túnel submarino que comunicara España con sus posesiones del norte de África por debajo del Estrecho de Gibraltar y que alojara una línea de ferrocarril que partiendo de Ceuta llegase hasta Tarifa. Sin embargo, uno de los mayores obstáculos que encontró Batalla y Chamorro fue el de la profundidad a la que debería de construirse dicho túnel, ya que a su juicio tal obra requeriría una profundidad de 850 metros bajo el nivel del mar, lo que acarreaba una longitud del túnel mucho mayor a la misma anchura del estrecho, de 19 kilómetros, que él calculaba en torno a los 60 kilómetros, que debía extenderse a uno y otro continente, a fin de evitar pendientes demasiado pronunciadas que resultasen inapropiadas para los medios de transporte. Redactó la Memoria de un sueño irrealizable poco antes de su muerte, documento que fue leído en una velada necrológica celebrada en su honor en Llanes y de la que no se tienen más noticias, pues nunca fue dada a la imprenta, habiendo quedado recogidas, aunque parcialmente, sus tesis en el libelo de su paisano Eduardo Villamil Recuerdo de un hombre inolvidable.
Amadeo Fuentes Paniagua.
Célebre destatuador aragonés nacido en Zaragoza en 1834 y muerto en Palma de Mallorca en 1900. Consciente desde joven del grave problema que a veces, y para las almas de bien, representaban los tatuajes, que muchas veces se encargaban sin reflexionar en el momento en que los individuos se hallaban poseídos por el estado eufórico consecutivo al calor de los banquetes, dedicó toda su vida al arte de destatuar, fruto de lo cual concibió su obra El destatuaje. Amén de referir las técnicas clásicas, como el bisturí, los cáusticos y los epispásticos, métodos dolorosos, peligrosos y a veces poco eficaces, Fuentes Paniagua describió la superposición de otro dibujo para tapar el comprometedor, o el contratatuaje con piqueteado de un polvo blanco de esmalte, la frotación con mezcla de incienso, nitro, ceniza de lejía, cera y miel, o la aplicación de axungia saturada de ácido acético. Señaló asimismo los métodos a base de polvo de cantáridas y aceite fenicado. Concedió importancia al destatuaje por medio de leche de mujer, método tan apreciado por los apaches y aun hoy de empleo cotidiano. Pero el más excelente de los procedimientos era el conocido entre la gente del hampa con el nombre de variotomía: se fricciona el tatuaje con una solución concentrada de tanino, se pica de nuevo con la aguja enmangada del tatuador, pasando luego un lápiz de nitrato de plata, por lo que la piel se ennegrece, espolvoreándose luego durante tres días con polvo de tanino.
Ricarda de Bejarano y Mendiburu.
Literata conocida por el pseudónimo de Ricardo, con el que firmaba sus obras y artículos, nacida en Madrid en 1840 y muerta en la misma capital en noviembre de 1893. Fue una humorista a la manera de Taboada, sin hiel y sin virulencia, y cultivó por espacio de muchos años el género sin emplear jamás su pluma en ofender a nadie, sosteniéndose solo por su gracia castiza y su ingenio. Con el cuerpo torturado ya por la enfermedad que le había de llevar al sepulcro, no decayó, sin embargo, su buen humor ni un momento, y hasta última hora publicó sus regocijadas crónicas que rebosaban sana y franca alegría, lo que aún hacía más extraordinario su empeño. Lo mismo fue en su vida privada, digna, educada, buena ama de casa, abnegada madre de sus hijos, esposa ejemplar y desinteresada. Y sobre todo limpia. Además de un libro de Epigramas, publicó numerosos artículos en El Resumen del Mundo, Nuevo Mundo, Mundo Gráfico, Por Esos Mundos, El Mundo en el Mundo y en casi todos los periódicos de España, de la América latina y del mundo, pues su fecundidad era tan grande como su gracejo.
Encarnación Espinosa Oroz.
Ilustre dama y beata nacida en Zamora en 1822 y muerta en Barcelona en 1889. Dedicó la cuantiosa fortuna heredada de su familia a obras de piedad y misericordia, al mismo tiempo que continuaba dando ejemplo de toda suerte de virtudes, principalmente de caridad, asistiendo y visitando a pobres y enfermos, y ejercitando con ellos los más humildes oficios. Sus fundaciones se dirigieron de un modo especial a favorecer a la clase obrera y en gran parte obedecieron a un plan, consistente en establecer institutos diversos según las edades y los sexos, para que los individuos de clases pobres se educasen moral y materialmente, hasta llegar a su completa formación. A este fin creó cuatro salas de asilo, varios colegios para párvulos y talleres donde podían aprender un oficio manual centenares de jóvenes, dos hospitales y tres albergues en donde se proporcionaban comidas económicas a los obreros. Inmediatamente después de su muerte se inició en Barcelona el proceso ordinario para la causa de su beatificación, con instrucción sobre su vida, santidad, virtudes y milagros, celebrándose dos procesos super non cultu y persquisitione scriptorum, donde se examinaron más de 30 testimonios. Durante el tiempo que transcurrió desde la iniciación del proceso se concedieron numerosas gracias de todo género por mediación de esta sierva de Dios, que fueron tenidas en cuenta como hechos milagrosos y que facilitaron felizmente su beatificación.
Teófilo Gareta Mendizábal.
Pedagogo nacido en San Sebastián en el año de 1806 y muerto en Madrid en 1873. Hizo sus primeros estudios en su ciudad natal, y en 1822, hallándose ya en Madrid, se alistó en la milicia nacional para defender la Constitución. Poco después entró como operario en una fábrica de guantes y en septiembre de 1824 se le condenó a diez años de presidio por considerársele autor de un delito político que no había cometido, siendo absuelto poco después. En 1828 comenzó a dedicarse a la enseñanza, abriendo un pequeño colegio en Galapagar, pasando después a Getafe. Allí introdujo la entonces novedad de organizar a sus alumnos como una compañía de la milicia nacional, conducta que después se imitó no solo en España, sino también en otras naciones de Europa. Al mismo tiempo estableció una serie de enseñanzas desconocidas hasta entonces, y que más adelante fueron incorporadas al bachillerato y adoptadas por todos los pedagogos del mundo, como la dactilografía, la taquigrafía y la paleografía. Al mismo tiempo publicaba gran número de obras dedicadas a la enseñanza, como Compendio de normas de urbanidad (traducido al bisayo panayano en Manila por Mariano Perfecto), El camino real hacia la virtud, La paleografía al alcance de todos, Miscelánea general y silabario de la buena lengua, etc. Tuvo tanto éxito con sus publicaciones que vióse obligado a fundar su propia editorial, hasta que, agobiado por el trabajo, traspasó el colegio al profesor Ramón Alcántara y el negocio editorial a su hijo Alberto. Hasta el final de sus días vivió en su feliz retiro madrileño.
Felipe de Oreja y Clemente.
Religioso español nacido en Santiago de Compostela en 1827 y muerto en Roma en 1900. Se le debe la obra Sacra Rituum, en donde defiende Oreja y Clemente tajantemente el uso exclusivo de cera de abeja para la confección de los dos cirios que se dedican al Santo Sacrificio. Sábese desde tiempo inmemorial de la utilización de sustancias bastardas con tales fines, como la llamada cera de palo de vaca, la cera de Conchinchina, incluso la cera roja teñida con minio y cinabrio, que Oreja y Clemente vehementemente rechaza. Según sus tesis, han de ser asimismo de cera de abeja el cirio pascual y el que se introduce en la pila bautismal cuando se bendice su agua en los oficios del Sábado Santo. Y así se hizo siempre hasta que por un abuso, achacable en gran parte al mercantilismo, fueron mezclándose materias extrañas a las ceras litúrgicas, cohonestándose este proceder por varias razones, entre ellas que aumentando el número de templos y solemnidades religiosas, presentábanse dificultades para el abastecimiento de cera de abejas, que es de producción limitada. Sin embargo, con respecto a los cirios empleados en la Santa Misa para iluminación, sus tesis son más tolerantes, ya que prescribe que conviene que sean de cera de abejas en proporción máxima o al menos notable, aun cuando establece una cantidad como mínima. Qué significan esas cantidades lo resuelve el mismo Oreja y Clemente convenientemente al señalar que corresponde a la mínima más del 60% de cera de abeja, a la notable al menos un 75% y a la máxima la pureza completa.
Esteban Nicolás Jiménez Kum.
Músico de madre alemana nacido en Lodosa (Navarra) en 1825 y muerto en Pamplona en 1877. Hijo de un pobre cocinero, recibió las primeras lecciones de música de un organista ciego, y a los diez años fue nombrado organista a su vez en una iglesia de Pamplona. En 1853 trasladóse a Madrid, donde completó su educación musical al lado del célebre músico Hilarión Eslava y Elizondo quien, presintiendo el porvenir reservado a su joven discípulo, interesóse extraordinariamente por él, prodigándole innumerables consejos. Esto no obstante, no le fue muy fácil abordar la escena, y hasta 1870 no vio representada su primera obra, La gloria ajena y la modestia propia. Los éxitos de Francisco Asenjo Barbieri y de Emilio Arrieta y Corera le relegaron a un lugar secundario, lo que hirió de tal modo su amor propio que contrajo una afección del pecho, siendo inútiles todos los esfuerzos de la ciencia para salvarle y expirando en su tierra natal, Pamplona, adónde había regresado ya en 1875.
Mauricio Ganivet Terrades.
Cerrajero catalán nacido en Prades el año 1835 y muerto en Madrid en 1890, artesano muy celebrado por sus excepcionales trabajos en metal y forja. Dada su fama nacional, en el año 1860 fue llamado por Isabel II a la corte de Madrid, donde ejecutó diversos trabajos para palacio. Dícese que la misma Isabel II se valió de él para la construcción del armario de hierro donde se encontraron los comprometidos documentos en que se fundó la acusación de 1868 contra la reina. En efecto, fue Ganivet Terrades quien reveló a la comisión de investigación creada al efecto, cuando comenzaba el proceso contra la monarca, la existencia de aquel armario inexpugnable, que solamente él podía abrir por haberse desecho de las llaves la reina castiza en su huída. Asimismo, la misma Isabel II había intentado envenenarle en habiendo terminado su trabajo para deshacerse de un testigo que podía ser incómodo con el tiempo. En dicho armario encontráronse numerosos documentos que probaban la promiscuidad de la reina, incluidos algunos daguerrotipos con estampas sicalípticas y comprometidas para la misma Isabel II, que tiempo después desaparecieron y de los que nunca más se ha encontrado pista alguna.
Segismundo Gallego Somoza.
Forense y médico nacido en Mahón en 1834 y muerto en 1892 en Palma de Mallorca. Fue un ferviente defensor de la legislación de las casas de latrocinio, que para él eran una necesidad moral de la sociedad, y cuyas tesis plasmó en su obra Psicopatía sexual de la meretriz. Se preguntaba Gallego Somoza si era permisible tolerar las casas de prostitución, a lo que él mismo respondía afirmativamente, siendo un mal menor para prevenir otro mayor. El mayor mal que se trataba de evitar de este modo era la sodomía, el adulterio y la seducción de las mujeres honestas, las cuales cundirían en la sociedad si los hombres voluptuosos no tuviesen donde saciar su desordenado apetito. Para Gallego Somoza de su naturaleza de mal menor deben los gobernantes partir para permitir las casas de prostitución, impidiendo a todo trance que se establezcan en pueblos pequeños, donde el escándalo que se seguiría sería mayor mal que los otros que se trataban de evitar. Otra razón para permitirlas, siempre siguiendo la obra de Gallego Somoza, la consistiría la vehemencia del apetito sexual y los daños que se pueden seguir para la salud si se resiste a los impulsos, que en tales lugares podrían desatarse sin daño moral.
Ruperta Azcárate Díez.
Filántropa y abstemia nacida en Málaga en 1827 y muerta en Buenos Aires, en 1886. Se le debe la fundación, en 1874, de la Sociedad española de Templanza, de la que se han creado numerosas ramas en otros tantos países de Sudamérica. La misma Azcárate Díez señaló el fin y objetos de su Sociedad en el trabajo por la salvación de las víctimas de la intemperancia. Aboga, asimismo, en la medida de sus principios y fuerzas, por la lucha general contra el alcoholismo, proponiéndose como fin principal la enmienda y salvación de los bebedores por la fe de Cristo. Convencida por propia experiencia de que la prohibición absoluta de toda bebida embriagante es el medio mejor y más seguro para curar de su enfermedad moral a los bebedores, Azcárate Díez exigía de sus miembros y adheridos, por compromiso escrito, la abstinencia completa de toda bebida espirituosa, salvo el caso de uso para fines religiosos, recomendando en este caso el agua envinada mejor que el vino aguado, por ser bebida menos peligrosa. Dedicose la sociedad a combatir el consumo público de alcohol en establecimientos de bebidas, siendo muy famosas las campañas efectuadas entre 1876 y 1877 con ocasión de las vendimias, habiéndose sospechado que la introducción de la filoxera hacia 1878 en una finca de la provincia de Málaga se debió a la mano de Azcárate Díez, quien huyó precipitadamente, habiéndosele perdido la pista hasta su fallecimiento en Buenos Aires en 1886.
Socorro Espina Morales.
Desgraciada campesina salmantina nacida en Béjar en 1814 y muerta accidentalmente el año de nuestro señor de 1889. Llevó una vida bastante anodina dedicada a sus labores, y no habría pasado a la posteridad de no ser por los sucesos de los que fue testigo y por su trágica muerte, única en los anales de la historia de España. Parece ser, y de lo cual no se tiene otra prueba que su obstinado y vehemente testimonio, que un día, al llevar la comida a su marido e hijos que se afanaban en los míseros campos de su propiedad, vio unas luces brillantes que surcaban la bóveda celeste, que ella definió, dada su parca cultura, como platos de metal ardiente. Asustada de su visión, corrió espina Morales a refugiarse a la sombra de una encina, desde donde siguió vigilando la evolución de los platos, que al parecer volaban a la velocidad del rayo en un ir y venir frenético, siendo su dirección predominante de oeste a este. De todo lo visto dio cumplida cuenta a su confesor, a pesar de lo cual enteróse todo el pueblo del extraño lance, por lo que fue objeto de burla hasta su muerte, acaecida también en pleno campo salmantino cuando vino a caérsele encima un meteorito de treinta centímetros que la dejó seca, constituyendo el suyo el único caso conocido, al menos hasta la fecha, de muerte por impacto de meteorito de nuestra nación.
Eulogio Timonet y Vázquez.
Reconocido aeronauta nacido en Melilla en 1801 y muerto en Madrid en 1860. Siendo aún muy joven construyó una máquina volante en forma de pájaro que no dio resultado y a punto estuvo de costarle la vida al haberse lanzado alocadamente desde el monte Gurugú. Pronto se interesó por los aerostatos franceses, empeñando parte de la fortuna familiar para hacerse con uno en 1832 con el que inició sus ascensiones, habiendo sido el primero en cruzar el estrecho de Gibraltar por el aire. En 1845 contaba ya con 77 ascensiones afortunadas y solo una desafortunada, la que realizó en noviembre de 1844 en Jerez de la Frontera y a causa de un ataque de apoplejía que le obligó a efectuar un aterrizaje de emergencia. Halló la muerte en 1860 en Madrid, en su 99ª ascensión, por habérsele incendiado, no se sabe cómo, el globo en el que iba y desde el cual debía lanzar fuegos artificiales con motivo de la verbena de San Isidro, cayendo sobre el tejado de una casa situada en la calle Lope de Vega, esquina con San Agustín. Se le debe la relación de una de sus excursiones que tituló Un viaje sobre la tierra andaluza o la pena de no saberse pájaro (Sevilla, 1848).
Juan y Jesús Maldonado Benítez.
Célebres hermanos gemelos nacidos en Sevilla en 1845 y muertos, a la vez también, en 1879. Nunca quedó claro cual de los dos nació primero, pues su misma madre era incapaz de distinguirlos. Desde niños mostraron tal sincronía ya no solo de movimientos sino de carácter y espíritu que llamaron la atención de médicos, psicólogos y estudiosos de la materia. Es por ello que se les sometió a numerosos experimentos. Si se encerraba a Juan bajo llave, sabía en todo punto Jesús qué sucedía con él, y sentía las mismas sensaciones, ya fuera su hermano expuesto a la sed o al hambre, pinchado con agujas, cortado con hojas afiladas o maltratado de mil maneras distintas. Y a la inversa, si era Jesús el que sufría del encierro y sentía los experimentos que se hacían sobre su hermano, este último, Juan, también era capaz de sentir la angustia del primero, en una especie de simbiosis de singular naturaleza, pues cualquier cosa que les aconteciera, aún las consecuencias morales que se derivaran, sucedían en cascada de uno a otro, en una degradación casi infinita de sucesos y sentimientos que llegaban a marear hasta a los científicos más experimentados. Es por ello que a nadie extrañó que murieran juntos, de fiebre tifoidea, ignorándose a la fecha de hoy quién de los dos lo hizo primero o último.
Efrén Funes Guara.
Hereje nacido en Ávila, en 1837, y muerto en la misma ciudad en 1880. Se le debe la fundación de la secta de los Alumbrados, como así se hacían llamar, que fundó en un pueblo perdido de la sierra abulense. Su doctrina no tenía otro fin sino injuriar la fe católica, pues carecía de fundamentos filosóficos y morales, y abogaba en contra de los Sagrados Sacramentos, habiéndosele conocido casos de celebración de misas negras con profanación de objetos de culto robados en iglesias rurales. Eran también, Funes Guara y sus acólitos, tanto varones como hembras, que de todo había en su secta, contrarios al sexto mandamiento, por lo que se entregaban en los claros de bosque, en noches de luna llena de verano, a tumultuosas y horripilantes orgías que prolongaban hasta el amanecer. Fueron acusados por la Inquisición en 1859 de destructores del pudor y de la santa honestidad, de las buenas costumbres y de la santidad del matrimonio y, por último, de destructores del dogma católico del sacramento de la penitencia, pues ningún arrepentimiento manifestaron en el proceso llevado a buen término en 1860. Funes y Guara y trece más fueron condenados a presidio, habiendo salido de la cárcel en 1868 debido a la amnistía concedida por los revolucionarios. Terminó sus días en Ávila, viviendo amancebado y en pecado continuo.
Francisco Antonio Cuadrado Balenciaga.
Aventurero y tratante de esclavos madrileño nacido en 1803 y muerto en Galapagar en 1870. En 1831 embarcó como marinero en el bergantín negrero Tercer Cid, del que poco después se hizo contramaestre. Con los productos de la venta de los esclavos en Cuba, fletó un barco con el que apresó un bergantín portugués que llevaba más de 400 negros a bordo, pasando a cuchillo a la tripulación y haciéndose con el botín. Dedicóse a partir de entonces a ese lucrativo negocio entre La Habana y África. Hacia 1835 desembarcó en Gallinas, lugar de la costa occidental situado entre Sierra Leona y Monrovia, en busca de nuevos esclavos, habiendo entablado conversaciones con los jefes de las tribus antropófagas indígenas, intimando con ellos y casándose con una hija del más poderoso de los clanes. Estableció entonces diversas factorías en dicha costa para el tráfico de esclavos y para la venta de material de guerra, llegando a armar a un pequeño ejército de nativos con el que obligó a todos los reyes vecinos a rendirle vasallaje. Una vez aseguradas sus factorías, regresó a La Habana en 1841, momento que aprovecharon los ingleses al mando de Spencer para hacerse con las colonias y pasar a cuchillo a los comerciantes españoles allí asentados. Hacia 1849 abandonó la isla de Cuba para regresar a España, instalándose en Galapagar, después de haber residido un tiempo en Sicilia, ciudad en donde murió en 1854 víctima de locura furiosa, dejando una hija llamada Cecilia y un hijo mulato que residía en Gallinas de cuyo nombre no hay constancia.
Leandra Cienfuegos Larrazábal.
Afamada soprano ligera vizcaína nacida en Bilbao en 1823 y muerta en Londres en 1868, que ha pasado a la posteridad por ser la primera voz humana grabada con un aparato. Fue discípula de la no menos conocida Adelaida Valladares, habiendo estudiado canto en su estudio, y con quien sostuvo una extraña polémica que acabó en los tribunales por difamación. Dicen las crónicas que disfrutaba de una voz tan clara como una fuente cristalina, con sonoridades de flauta y en extremo flexible, voz que parecía creada para el virtuosismo vocal, circunstancia por la cual tenía un repertorio notable de lírica italiana. Muy pronto comenzó sus giras por todo el mundo, habiendo sido aclamada en los teatros de la ópera de Europa y el Nuevo Mundo. Contrajo matrimonio con el empresario francés Virloys, por lo que se asentó en París hacia 1854. En 1858 su voz fue grabada por el científico Édouard-Léon Scott de Martinville, inventor del fonoautógrafo, un aparato que podía registrar la voz pero no reproducirla. Recientemente ha sido posible, mediante un sofisticado procedimiento, reproducir los sonidos del fonoautógrafo, y en concreto la grabación que realizó Leonor Cienfuegos Larrazábal en 1858, y que no ha confirmado la opinión que se tenía de su voz, pues escúchanse horripilantes gorgoritos impropios de una soprano afamada.
Felipa Sanz de Lasheras.
Autodidacta y estudiosa nacida en Orihuela (Murcia) en 1844 y muerta en Galdácano (Vizcaya) en 1921. Se le debe la obra Consideraciones acerca del mesmerismo vegetal (Sevilla, 1883), en la que sostiene la tesis del magnetismo animal de Mesmer, fundador del Mesmerismo, pero referido a los vegetales, y donde intentaba explicar el conjunto de fenómenos que constituían el objeto del hipnotismo. El fondo de su sistema era que existía un fluido o una fuerza algo relacionada con el magnetismo terrestre. Este fluido estaría como diseminado por todos los astros y los cuerpos animados, incluidas, según Sanz de Lasheras, las plantas, y explicaría las relaciones existentes entre aquellos y los cuerpos vivientes. Por ello, para obtener la curación de las plantas enfermas, bastaba con dirigir ese influjo, lo que a veces se conseguía mediante imanes. Otra cosa fue la aplicación práctica del hipnotismo sobre las plantas, a la que se dedicó con empeño Sanz de Lasheras, obteniendo resultados contradictorios en el dispensario que inauguró en 1899 en Galdácano, que se vio obligada a cerrar en 1904 por la presión de sus detractores y de una opinión pública escandalizada ante semejante despilfarro.
Arnaldo Reguerio Morcillo.
Antropólogo nacido en Madrid en 1839 y muerto en Sicilia, cuando investigaba a sus nativas, en 1887. A él se le debe un completo y pionero estudio sobre menstruación femenina titulado Antropología comparada del menstruo, dado a la imprenta en 1885 en Madrid. Dice Regueiro Morcillo que en el momento de su primera aparición, del menstruo, influyen poderosamente el clima, la latitud e incluso la raza, sosteniendo que las laponas son las más tardías en menstruar, a los 18 años de edad, y las criollas del Perú las más adelantadas, haciéndolo a los 9 años. Descubrió también que en las clases mejor acomodadas del norte de España, en concreto en Cantabria, aparecía, en las rubias de ojos azules, a los 13 años, 5 meses y 17 días, y en las morenas de ojos marrones casi un año más tarde, a los 14 años, 4 meses y 5 días. En La Gomera, en las islas Canarias, era a los 15 años y medio, sin que las rubias precediesen a las morenas. En ambas regiones pudo constatar el hecho de que las nacidas antes de 1880 fueron un año y medio más tardías que las de después de esta fecha. En todo caso, según Regueiro Morcillo, también influiría la estación, pues un 43,12% de las floraciones corresponden a los meses de mayo a agosto. Además observó influencia del terreno y de la clase social.
Bartolomé de Boned y Puig.
Extravagante coleccionista nacido en Barcelona el año 1826 y muerto en la misma ciudad el año 1903. Comenzó su afición en 1854, cuando tuvo oportunidad de adquirir una colección completa de cuerdas de ahorcados de procedencia inglesa recopilada desde el siglo XI, cuerdas que tenían unidos sendos papelitos con los datos de los reos así ajusticiados. Movido quizá por ese golpe de suerte, dedicó su vida a tal afición, habiendo reunido al final de sus días un importante número de colecciones de objetos insólitos y estrafalarios, como la colección de reliquias de santos, la de prepucios de niños circuncidados, la de restos de animales extinguidos, la de cráneos de indígenas de los cinco continentes, la de daguerrotipos de niños y niñas muertos, la de momias medievales, la de instrumentos de tortura, la de mortajas y máscaras mortuorias, y la más llamativa de todas, la de restos orgánicos de personajes ilustres. Sin embargo, en el momento de su muerte sus colecciones se dispersaron, ya que ni sus herederos ni las instituciones públicas quisieron hacerse cargo de su incomprendido legado, circunstancia por la cual se perdieron para la historia objetos de extraordinario valor, como los restos de semen de Napoleón Bonaparte y de flujo vaginal de Juana de Arco.
Ricardito Aznar Blázquez.
Famoso niño poseído nacido en Ciudad Real en 1857 y muerto prematuramente en la misma ciudad en 1863. De su caso sorprendente y sin parangón hizo causa de estudio el párroco Gutiérrez, quien lo dio a conocer al gran público en su libelo Verdadera relación de un caso de posesión demoníaca tratado por mí mismo. Habla Gutiérrez, como de un suceso verdaderamente histórico, no dogmático ni doctrinal, pero merecedor en absoluto de la fe humana, del caso del niño Aznar, que pasaba a veces algunos días sosegados, pero de repente cambiaba su vocecita en vozarrón y, en ocasiones, con la boca cerrada, se atribuía demoníacas personalidades. El niño Aznar hablaba francés a pesar de no haberlo aprendido nunca, inglés, griego, ruso, latín e incluso se hizo entender de personas que hablaban el vascuence. Hubo más todavía (ob. cit.). Cuando hablaba por su personalidad propiamente, más parecía mugir un toro que articular palabras un ser humano, tal era el tono grave y distorsionado que empleaba. Y cuando hablaban los seres infernales, cuya personalidad se atribuía, permanecía como en éxtasis, tendido enteramente como un cadáver, dejando que las palabras surgieran como de su estómago, pues tampoco se apreciaban movimientos de su boca y laringe. El pobre niño Aznar vivió poco y desasosegadamente, habiendo perecido por el cólera en 1863.



































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