sábado 17 de mayo de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-12.

Los amigos de Ismailia y de su mujer en Ijebu Ode también se divertían, celebraban sus fiestas de noche, en verano, con ese calor que se refleja en los rostros, en las pieles brillantes, fuera de las casas, ya no en el jardín, que no se puede llamar tal al que se ve en la foto, sino un pedazo de tierra donde crecía la hierba que nadie cortaba, como quien se tiende en medio de la sabana a festejar entre insectos de todas las especies. Y se sentaban desenfadadamente con sus bebidas, y bromeaban, y se señalaban los unos a los otros, y fumaban sus cigarrillos, y hacían bromas delante de la cámara como hacen todos los jóvenes del mundo. A la mujer de Ismailia, la segunda por la derecha, parece que el chico de su lado le ha puesto el dedo debajo de la nariz, como para detener un amago de estornudo. Sin embargo, se está señalando con otro de los muchachos, el tercero en pie por la izquierda.

viernes 16 de mayo de 2008

Antes y después de la destrucción de Heilbronn


¿Recuerdas el monumento de Robert von Mayer en la plaza del Mercado, frente al ayuntamiento? ¿Recuerdas sus escalinatas y las tardes de domingo en que nos sentábamos allí a ver pasar a las chicas de la ciudad? Por aquellos años tuvimos que estudiarnos la obra de Mayer El movimiento orgánico y todas sus teorías sobre el movimiento perpetuo y el principio de conservación de la energía. ¿No es verdad que también nosotros estábamos como poseídos por ese afán de movimiento perpetuo? ¿No es verdad que bromeábamos al respecto en el escenario de esa plaza, cuando los domingos intentábamos conversar con las muchachas dando vueltas y vueltas entorno suyo, sin cansarnos, trasformando nuestra juvenil energía en palabras y gestos galantes? Quizá fueron los mejores momentos de mi vida, quién sabe, con 16 años y todo un futuro por delante. Quizá también lo fueron para ti, mi querido Karl.

miércoles 14 de mayo de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-12.

Sí, esas telas compradas por rollos en el mercado local a los vendedores ambulantes y que luego servían para confeccionar las ropas de todos los miembros de la familia, o al menos de una de sus ramas, de tal manera que los hermanos vestirían trajes confeccionados por su madre con el mismo retal y no sería entonces complicado identificarlos, tú eres hermano de tal, hijo de cual, tu madre compró ese rollo de tela el otro día y hoy vas de estreno. Como los muchachos de las camisas oscuras o los de la tela a cuadros. Y luego el traje de la mujer sentada entre los niños, que lleva estampado el mismo motivo muchas veces, un elefante rodeado por un círculo de palabras: “OMO AGBALA OLODONGBORO – ANIKAN JERIN -”, y que parece confeccionado con una tela rígida, con apresto, más propia de una cortina o una mantelería que de un vestido. Sin embargo, detrás del blanco y negro, cuánto colorido se adivina.

martes 13 de mayo de 2008

Antes y después de la destrucción de Heilbronn


¿Y qué me dices del fantástico edificio de nuestro ayuntamiento, construido en 1540, con su reloj astronómico y la doble escalinata de acceso? También a este edificio tuvimos que acudir innumerables veces para todos los trámites que tuvimos que hacer, por ejemplo, cuando me casé con la pobre Henriette, o cuando registré a mis hijos Karl y Hannelore, o cuando tuvimos que tramitar los papeles de nuestra pequeña fundición a orillas del Neckar. ¡Qué tiempos! ¡Cuán alegres eran nuestros días, y despreocupados y llenos de placeres! ¿Quién nos iba a decir a nosotros que todo terminaría con la destrucción y la muerte? ¿Quién? Y de habérnoslo dicho, ¿acaso le habríamos creído, no le habríamos tildado de loco y demente, de visionario? Pero ya entonces había indicios de lo que tenía de pasar y que ni tú ni yo, como nadie que nosotros conociéramos, supimos interpretar.

lunes 12 de mayo de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-11.

Y luego estos retratos de grupos tan numerosos, parece mentira que quepa tanta gente en el encuadre de una fotografía. Aquí salen 29 personas, la mayoría niños, con esas vestimentas de tejidos tan llamativos, confeccionadas en serie y con cierta tosquedad a partir de rollos de telas para todos. Es probable que se tratara de la fiesta del primer aniversario del nacimiento del hijo de Ismailia, una instantánea tomada por lo tanto el 5 de enero de 1971. Hay un pastel sobre la mesita del centro que lleva una vela grande y desmedida encima. Y, lo más curioso, las botellas de medio litro de Fanta y Coca Cola sobre el suelo, apenas les tocará un sorbo a cada niño, más o menos lo que cabe en un dedal, y una pequeñísima porción del pastel, apenas les tocará casi nada, vaya fiesta entonces, con una veintena de niños medio frustrados. Pero, al contrario, lo más seguro es que a esos niños nigerianos la ínfima porción de pastel y el sorbito de Fanta debieron parecerles una experiencia fascinante, una auténtica fiesta con degustación y todo.

domingo 11 de mayo de 2008

Fotobiografías


Joaquín Nieto Lloret.

Filántropo español nacido en Albacete el 23 de marzo de 1839 y muerto en Lorca (Murcia) el 1 de julio de 1911. Fue el fundador de la obra admirable de caridad heroica llamada Colonia Sanatorio de San Francisco de Borja para leprosos de Lorca. Nieto Lloret, al ver con sus propios ojos el triste y misérrimo estado de los infelices leprosos, que tanto abundaban entonces en la región interior de Murcia, abandonados de todo el mundo, obligados a vivir en cuevas y separados de todo trato social, concibió el grandioso proyecto de crear, en sitio aislado, una colonia o sanatorio donde tales enfermos, y en especial los que gemían por el doble tormento de la lepra y la miseria, pudieran hallar albergue confortable, aire puro, alimentación reparadora, cuidados médicos, auxilio espiritual y hasta ocupaciones adecuadas. El sanatorio de Lorca se inauguró el 17 de enero de 1889 con cinco enfermos leprosos, número que fue creciendo conforme se construían los edificios y lo permitían los recursos. En esa loable institución no escaseaban los medios de solaz y esparcimiento, disponiendo de muchos juegos, banda de música y hasta un teatrito en el que los mismos enfermos representaban con frecuencia algunos dramitas para alegrar a sus compañeros de infortunio.

sábado 10 de mayo de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-10.

Los cuatro personajes de la fotografía anterior siguen sobre sus sillas. Apenas han cambiado la posición, la expresión de sus caras. El fotógrafo ha ordenado la entrada en escena de siete personajes más, tres niños que ha colocado delante, cuatro jóvenes por detrás. Y los cuatro de las sillas sin variar un centímetro la posición, la pose, ni siquiera un cambio, por mínimo que sea, en sus expresiones series y circunspectas. Sobre todo las dos señoras. Sobre todo la señora de la izquierda. Como si contuviera no solo la respiración sino también sus pensamientos, la vida misma, en el momento del disparo. Esa vida en suspenso que pasa a ocupar el espacio de papel de la fotografía y que hace que los retratados, de alguna manera, sigan vivos. ¿Qué debía pensar en esos instantes? Quizá pensaba en Ismailia, a quien iba destinada la fotografía. Quizá no pensaba en nada y mantenía su cerebro como paralizado, igual que su cuerpo. Quizá es ahora cuando piensa, desde la fotografía, que le ha regalado un tiempo extra de existencia.

viernes 9 de mayo de 2008

Antes y después de la destrucción de Heilbronn


New York City, 22 de febrero de 1944.
Mi querido Karl:
Ya he podido hacer copias de las fotografías de las que te hablé en mi última carta y sobre las que mostraste tanto interés. Y tan lógico, como no podía ser menos. Te las envío no sin cierta ansiedad ante un posible extravío, no en vano esta carta debe cruzar todo el océano Atlántico, desde New York City hasta Barcelona, aunque los negativos queden bien guardados aquí y dispuestos si hiciera falta a convertirse otra vez en positivos para satisfacer tu curiosidad. Sin duda que las fotografías de nuestra amada ciudad te provocarán gratos y a la vez dolorosos recuerdos, como esa bella vista de la Plaza del Mercado, con el Ayuntamiento a la derecha y la Kaetchenhauss o Casa de Catalina a la izquierda. ¿Te acuerdas? Cuántas veces habremos cruzado esa plaza en el pasado. ¿Reconoces la Kaetchenhauss con su inconfundible balcón del piso superior? Sí, claro que lo reconoces, imagino que con mucha emoción. Han pasado tantas cosas desde entonces...

miércoles 7 de mayo de 2008

Antes y después de la destrucción de Heilbronn


Prólogo.

El siguiente fotorelato está basado en una carta con matasellos americano del 22 de febrero de 1947 enviada por Julius ¿...berger?, desde New York City, a Carlos Friedmann, con domicilio en Barcelona, calle Balmes, 238, y en la que aparecen treinta y una fotografías de la ciudad de Heilbronn antes y después de la destrucción causada por un bombardeo de la Royal Air Force del 4 de diciembre de 1944. He seleccionado las que me parecían mejores y más ilustrativas, inventando la historia que pudo acompañarlas.

martes 6 de mayo de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-09.

En Nigeria, hacia 1970, la gente posaba delante de las cámaras como se hacía también aquí hace muchos años, antes de que la saturación fotográfica dejara sin sentido el trabajo del fotógrafo profesional que dedicaba unos minutos a colocar las sillas en el escenario ideal, a situar sobre ellas a los retratados en un orden determinado, que se tomaba su tiempo estudiando el encuadre, las condiciones de la luz y la exposición requerida, que ordenaba a los sujetos la expresión de su mejor sonrisa antes de presionar sobre el obturador. Y la pose era todavía más forzada, o más deliberada, en las personas de más edad, como se aprecia perfectamente en este retrato. Ellas, más mayores que los hombres, exageran más sus poses, el gesto casi adusto en un rito que quizá no comprendían del todo, esa curiosa manera de ser absorbido por el ojo de cristal de la cámara y pasar a inmortalizarse sobre un pedazo de papel, allí, para siempre, expuestas a las miradas de los extraños en un país lejano, después de haber atravesado todo un continente. Algo mágico. Obsérvese la posición de las manos de las señoras, extendidas sobre sus piernas en un gesto muy rígido, y sus rostros, sobre todo el de la señora de la izquierda.

lunes 5 de mayo de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-08.

Fantástico retrato de la mujer e hijo de Ismailia en el BBC Photo Studio del número 37 de la calle Idele de Ijebu Ode. La pista de aterrizaje de un aeródromo de lo más pueril, junto a la dibujo de una avioneta con matrícula y todo, B. O. A. C. V. C. 10. La mujer de Ismailia con el niño en brazos desciende por unas escaleras de madera, estas sí reales, que simulan ser las escaleras de la avioneta, como llegando de un viaje, o partiendo rumbo a Barcelona, lo que parece más probable. En Nigeria, hacia 1970, no debía haber muchas cámaras fotográficas, y la gente acudía a los estudios profesionales, tan bien pertrechados de fondos como este (obsérvese la sombra de la avioneta o el enlosado de la pista de aterrizaje), fondos ingenuos, pintados con tosquedad, pero que recuerdan aquellos fondos del primer tercio del siglo XX en los que la gente metía sus cabezas para simular que volaban o que conducían automóviles. De nuevo esa sensación de salto atrás en el tiempo.

domingo 4 de mayo de 2008

Fotobiografías


Consuelo Álvarez de Garmendia.

Trátase de la única fotografía que se conserva de la célebre Consuelo Álvarez de Garmendia sin barba, a la edad de 9 años, retratada en torno a 1883, antes de alcanzar la pubertad y de producirse el cambio hormonal que tanto le favorecería. Consuelo Álvarez de Garmendia, conocida en el mundo del espectáculo como “la barbilinda”, fue sin duda alguna la más célebre mujer barbuda de principios del siglo XX. Actuó en los principales circos ambulantes y teatros de la época, haciendo giras por los cinco continentes y amasando una fortuna sin parangón. Entre las mujeres barbudas fue sin duda la más hermosa, tanto es así que legiones de admiradores la seguían por todas las capitales del mundo. Contrajo matrimonio en cinco ocasiones y tuvo siete hijos, cuatro de los cuales fueron hembras aunque ninguna de ellas pudo continuar con el oficio materno al no haber heredado su rara peculiaridad.

miércoles 30 de abril de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-07.

Pues sí, Ismailia y su mujer no perdieron el tiempo y nada más casarse, semanas antes de que él se marchara, o puede que antes del feliz enlace, quién sabe, concibieron a su vástago, este bebé tan hermoso que pasará a ocupar a partir de ahora, y como no podía ser de otro modo, la mayor parte de las páginas del álbum. Es algo que ocurre en la inmensa mayoría de los álbumes de familia, el hijo o la hija vienen a ocupar el puesto de los padres, en un anticipo del relevo generacional que ha de producirse por simple paso del tiempo. ¿Sabía Ismailia antes de partir que su mujer estaba embarazada? Lo más probable es que sí, aunque la foto n.º 6 bien podría significar que no lo sabía y que el consejo de notables, con su rotunda presencia, quería certificar su paternidad y la irreprochable conducta de su mujer. Por otro lado, es una foto que lleva una nota al dorso: “Here is your son. Is three months old today. Born 5 January 1970”, información vital para Ismailia, ansioso en su nuevo domicilio, esperando que estas pruebas fotográficas cruzaran África y el Estrecho para llegar a sus manos en Barcelona.

martes 29 de abril de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-06:

Y la vida en Ijebu Ode seguía su curso, las relaciones sociales, la familia, el pueblo, los vecinos, los amigos... Y había que enviar fotografías que lo certificaran hasta Barcelona. En esta, la mujer de Ismailia posa en medio de un grupo de 17 nigerianos ataviados con sus vestimentas tradicionales. Quizá pertenezcan a una especie de cofradía de la que el individuo del centro vestido de oscuro sería el patrón, o un grupo religioso y su líder, quién sabe. Puede que se trate del consejo de notables de Ijebu Ode. En todo caso, relojes de pulsera en las muñecas de muchos de ellos e incongruentes cascotes de piedras bajo los pies del grupo. Parece que la mujer de Ismailia está embarazada, se le nota bien el vientre abultado. Entonces la presencia entre tantos hombres debería significar algo, como si certificaran la buena conducta de su mujer, como si el consejo de Ijebu Ode quisiera con su presencia en el retrato mandar un mensaje tranquilizador a Ismailia, la comunidad cuida de tu mujer y de tu futuro hijo, Ismailia, trabaja en paz.

lunes 28 de abril de 2008

Fotobiografías


Jorge Forster y Pérez.

Viajero español de padre inglés nacido en Gijón en 1851 y muerto en Nagpoor (India) en 1882. Estuvo al servicio de la Compañía de Indias y emprendió, entre 1878 y 1880, un viaje desafortunado desde Calcuta a Rusia y España, pasando por el valle de Cachemira, donde contrajo la malaria, Afganistán, donde perdió la mano izquierda en combate, Herat, donde fue castrado por un extraño affaire con una nativa, el Khorassan, donde la mitad de su expedición le dejó abandonado, hasta el mar Caspio, que luego atravesó y donde sufrió naufragio. Enviado en embajada al país de los Mahrates en 1881, sorprendióle la muerte en 1882 en la ciudad de Nagpoor por picadura de serpiente. No obstante todo el infortunio y su corta vida, publicó Reporte sobre la mitología y las costumbres de los Mahrates, En el corazón de Afganistán, Animismo en Khorassan y Estudio comparado de las rutas de Oriente. Después de su muerte apareció la relación de sus viajes compilada por Inhiesta con el título Del empecinamiento o las virtudes del viajero (Madrid, 1885).

domingo 27 de abril de 2008

Fotobiografías


Prólogo:

A partir de ahora, irán saliendo en este blog las que llamo Fotobiografías, que servirán de contrapunto humorístico a otras series como la de Ismailia Saka. Las Fotobiografías están basadas en Cartes de visite, fotografías sobre papel de 10 por 6 centímetros que inventó el fotógrafo francés Disdéri hacia 1854 y que se popularizaron rápidamente en Europa y Estados Unidos. Su época de esplendor alcanza de 1860 a 1890 y eran muy comunes, acostumbrando la gente a regalar retratos suyos a la familia y amistades. Esos retratos me han dado pie a imaginar la vida de esas personas, siempre en clave de humor y haciendo uso de un lenguaje arcaizante y alambicado, tan propio del siglo XIX.

viernes 25 de abril de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-05:

Pero su mujer no emigró con él, ella se quedó en Ijebu Ode esperando tiempos mejores, a pesar de que se habían casado hacía bien poco. Puede que se casaran precisamente porque él se marchaba, claro, para atar los cabos del futuro. En todo caso, ella en Nigeria y las costumbres del país que se reflejan en las fotografías que le mandaba a Barcelona para que estuviera al tanto de todas las novedades. Como esta foto tan singular, ya no por la pose de la mujer, que parece relajada y natural, sino por el fondo utilizado por el fotógrafo en su estudio, un panel pintado con una extraña escena urbana, edificios al fondo, un puente, un río caudaloso, farolas de una ingenuidad tremenda... Mientras Ismailia prospera en Barcelona, la familia le manda un buen puñado de fotos que no tienen desperdicio. Es como si retrocediéramos en el tiempo dos veces, primero hasta el año 1970 en que fue tomada la fotografía, después hasta esa fecha sin duda anterior, pongamos 1940, que se vivía en Nigeria hacia 1970, por aquello del desarrollo y demás.

miércoles 23 de abril de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-04:

Ismailia se puso a trabajar, como probablemente lo hacían todos los mocetones nigerianos, en la construcción, y como siguen haciendo cuarenta años después. Construcción, agricultura, hostelería, esos puestos de trabajo que nadie quiere, que nadie quería en pleno franquismo. Ismailia fue un pionero. En aquellos años no estábamos acostumbrados a ver tantos inmigrantes como ahora, la imagen de un hombre negro se asociaba con las bases americanas. Ismailia era joven y parecía feliz, tenía un puesto de trabajo, un piso compartido, horas para divertirse con los amigos y la posibilidad de mandar dinero a su familia. ¿En eso consiste la felicidad? Si le hubiéramos preguntado a Ismailia quizá habría contestado que no, que no se puede ser feliz lejos de la mujer y de la familia, bajo un casco que hace sudar, a las órdenes de un capataz inculto y vociferante, con ese bocadillo envuelto en papel de periódico...

martes 22 de abril de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-03:

Y es que Ismailia (en el centro de la foto) iba a emigrar de Nigeria a Barcelona muy pronto, puede que días o semanas después de la boda. Él también tenía derecho a prosperar. Y su familia. Se marchó a Barcelona, donde ya tenía amigos nigerianos instalados. Aquí le vemos junto a dos de ellos en el parque de la Ciudadela, pongamos, un día de junio de 1969. Son hombres todavía jóvenes, fornidos, voluntariosos, con ganas de trabajar y divertirse, alguno de ellos ya ha comprado un R8 de segunda mano, un fabuloso R8 que era el súmmun de la automoción de la época. No les debía ir tan mal, alejados de las familias y de los convencionalismos de su cultura, en país extraño donde nadie te conoce y puedes hacer, hasta cierto punto y lo que permitían los convencionalismos del franquismo, lo que te da la gana. Como salir con los amigos al parque un domingo soleado antes de volver al tajo el lunes.

lunes 21 de abril de 2008

El álbum de Ismailia Saka


Foto-02:

No sé la fecha exacta de la boda de Ismailia, pero debió ser a finales de los años 60, pongamos en 1968. Se trata de una familia nigeriana, natural de Ijebu Ode, pues algunas de las fotografías llevan sellos de fotógrafos de esa localidad. Ismailia se casó en un rito civil, como se aprecia en la fotografía anterior, sin grandes fastos, unos trajes, un par de anillos, tres testigos y listo. Parecen felices, pero todas las fotografías de recién casados del mundo muestran lo mismo, la felicidad de los novios, o eso debería ser. En todo caso, poco iba a durar la alegría en la casa del recién estrenado matrimonio. Las cosas iban a cambiar radicalmente y en un plazo muy breve.

El álbum de Ismailia Saka


Foto-01:

Ismailia Saka debió perder su álbum de fotos. Quizá murió y subastaron sus pertenencias y nadie lo quiso. ¿Quién quiere las fotos de recuerdo de unos desconocidos? O quizá regresó para pasar su vejez en su Nigeria natal y se olvidó de llevar su álbum. O lo perdió. Quién sabe... En todo caso es seguro que ya no lo tiene porque lo tengo yo. Y nada me gustaría más que devolvérselo y poder charlar con él. Hay fotografías difíciles de entender, sobre todo las que le mandaban desde Nigeria. Aun con todo, arriesgaré interpretaciones para tratar de reconstruir la vida de Ismailia y su familia desde que se casó en Nigeria a finales de los años 60 hasta que su álbum llegó a mí por esos azares raros que tiene la vida.